
La región de Deh Cho, en los límites de los territorios del noroeste de Canadá, es un paraje privilegiado, con temperaturas templadas, grandiosas montañas y una sobresaliente cultura indígena, entre la que destaca la slavey.
En un extremo de este territorio, en la frontera con el Yukón, el Nahanni Nacional Park Reserve, surge imponente como un espacio lleno de magia, misterio y cruda naturaleza. No es de extrañar que este haya sido el primer lugar de Canadá incluido entre los que forman parte del patrimonio de la humanidad para la UNESCO.
La arteria principal del parque la forma el río South Nahanni, que da nombre al parque, serpenteando lleno de furia por más de 500 kilómetros, cruzando en su camino las montañas Mackenzie.

Con espacios con nombres tan sugerentes como el valle Deadmen, de los hombres muertos, o las montañas Headless, sin cabeza, cientos de historias acentúan su talante sobrenatural. Leyendas alentadas tanto por exploradores, que hablan de indios carnívoros y oro escondido, como por las tribus locales, asegurando la existencia de gigantes en sus bosques.
La alocada carrera del South Nahanni por los espectaculares accidentes geográficos, ofrece imágenes de gran belleza y llenas de adrenalina, como el salto, en el medio exacto de su longitud, desde una altura equivalente a 30 pisos de un edificio, en las cataratas Virginia, el más alto de Canadá. No menos intrépido es su trayecto por los cañones y cuevas de los Rabbitettle Hot Springs. Auténtica exhibición de poderío acuático, diseñado especialmente para los apasionados de la naturaleza sin edulcorantes.
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