Las olas se agitan en Tofino, parece como si fuese una película de suspenso, la tormenta asusta a los niños y atrae a los adultos. En esta parte del Océano Pacífico, el vendaval es una de las experiencias más fabulosas, pues el peligro es latente.
Sientes la necesidad de beber un Martini, luego de un relajante baño, en Tofino, donde uno se siente estar rodeado de lujo, no solo por sus hoteles de lujo, sino por sus centros nocturnos y bares dispuestos para la mejor de las vacaciones que puedas imaginar. Si eso fuera poco serás testigo del poder de la naturaleza sobre el mar, una tormenta que puedes observar desde la suite de tu preferencia.
Quizá tus hijos creerán que es el último de los días, tal vez a ti, por ser la primera vez que avistas este fenómeno, el miedo también recorra tu cuerpo. Pero sin duda será una experiencia única y sentirás la necesidad de volver una vez más.
Si quieres llegar a Tofino, deberás dirigirte hacia el oeste de la isla de Vancouver, allí en una península se ubica este mágico lugar. Solo a una hora del centro de Vancouver en avioneta, pero si vienes desde Victoria el trayecto es en promedio cinco horas, y en cuya ruta podrás hacer paradas en sus pequeños pueblo donde necesariamente probarás sus tradicionales quesos.
Para hospedarse, hay que dirigirse hacia el Wickaninnish Inn y para una cena lujosa ir al Pointe Restaurant, lugar desde donde admirarás el estruendo de las olas. La mejor época de llegada es entre los meses de noviembre a febrero. Solo hay que estar preparado para el vértigo.



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